DIVERSIDAD SEXUAL, INCLUSIÓN Y NO DISCRIMINACIÓN.
Una de las características de los
Derechos Humanos es que son universales, lo que significa que los poseemos
todos sin importar género, estado de salud, orientación sexual, discapacidad,
religión, lengua, etnia, color de piel, condición económica, etc. La diversidad
sexual es toda la gama de orientaciones sexuales e identidades de género que
forma parte de la vida cotidiana de los seres humanos. Se representan con las
siglas LGBTTT: Lesbianas: mujeres
con atracción sexo-afectiva a mujeres. Gays:
hombres con atracción sexo-afectiva a hombres. Bisexuales: personas con atracción
sexo-afectiva hacia hombres y mujeres. Transgéneros: personas que
cambian de rol de género asignado socialmente. Travestis: personas que
adoptan la vestimenta e identidad del otro género de manera temporal.
Transexuales: personas que se realizan alguna modificación corporal con el
objetivo de asemejarse al otro sexo. A lo largo de la historia las
personas con alguna orientación sexual o identidad de género, han sido
discriminadas y son discriminadas en la actualidad de diversas formas que van
desde las más sutiles como la burla, los chistes, marginación, rechazo,
maltrato y la difamación, así como el condicionar el acceso a servicios
y beneficios, hasta el grado más extremo evidente como los crímenes por
homofobia transfobia, son ejemplos en la manera como se manifiesta
la discriminación hacia los LGBTTT, situaciones irracionales que les impide el
desenvolvimiento de su vida cotidiana y los coloca en una situación de
invisibilidad. En la sociedad ecuatoriana, estas discriminaciones hacia este
grupo social tambien siguen pasando en todos los ámbitos y espacios inclusive
en el entorno educativo, laboral, a pesar de los avances legislativos y sociales
para la inclusión de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e
intersexuales (LGBTI). Ante esta situación, el estado tiene la responsabilidad por
parte de sus funcionarios de los diferentes ministerios hagan cumplir la ley y
promuevan una política de estado mediante campañas de difusión y más medidas
que sean capaces de frenar la discriminación y la violencia y de promover una
cultura de paz para una convivencia pacífica entre todos con independencia de
su identidad sexual.
Es responsabilidad de todos
promover la inclusión de todos las personas sin importar su raza, etnia,
condición social, económica, color de piel, religión, edad, orientación sexual,
identidad o expresión de género, comenzando por respetarlas, comprenderlas y hacer
conciencia que todos somos diferentes, pero tenemos los mismos derechos. Una
sociedad inclusiva valora la diversidad y considera las diferencias entre las
personas un impulso para el desarrollo y bienestar colectivo. El respeto a la
diversidad mejora la convivencia y fomenta la creación de oportunidades
equitativas y reales.
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